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Está animado. Más que por volver al Dakar, que es obvio que lo entusiasma, por retomar una de las pasiones de su vida. César Zumarán, iquiqueño, retorna a la prueba motor más difícil del mundo en la que debutó en 2013.

Fotos: Gentileza César Zumarán

Se subió a las motos cuando tenía 12 años (nació el 21 de febrero de 1980). A los 33 años corrió su primer y hasta ahora, único Dakar. César Zumarán lo pasó tan mal que una vez que cruzó la línea de meta que se bajó de la moto y no se subió más. Hasta este año, cuando volvió a entrenar para volver al Dakar.

A horas de abordar el avión que lo llevará a su segunda Dakar, el piloto iquiqueño rompió su silencio y bajo perfil que lo caracteriza para conversar con MundoRally y en una de sus primeras frases se nota que está bien y que su retorno lo está disfrutando. “Me costó desoxidarme, nueve años se sienten (risas). La vez anterior estaba harto más joven, por lo mismo, ahora entrené con un preparador físico, nutricionista además de un coach para la moto”, comentó.

Varias cosas han cambiado desde aquel verano de 2013. De partida, el Dakar ya no se corre en América del Sur. En esa versión estuvo junto a otros 17 pilotos de motos de Chile y ahora lo hará solamente junto a otros 4. “Otro tema importante, comparado con mi Dakar anterior, es que ahora el tiempo de la moto lo comparto con mi familia, especialmente con mi hija que tiene 2 años 7 meses”, dijo César.

-¿Cómo definiría esta etapa?
-Desafiante, difícil, pero muy entretenida. Después de mi primer Dakar, me bajé de la moto y no anduve más. Lo pasé muy mal, por eso no volví a andar en moto por muchos años y retomarla ha sido entretenido.

“La verdad es que me costó mucho volver a subirme a una moto. Ahora recuerdo lo que en ese momento me costaba llegar a ciertos lugares. Sacar el óxido fue duro, por eso entrené mucho. Incluso, con Cristóbal Guldman (su coach y también piloto dakariano, quien lo acompañará a Arabia) en el invierno fuimos a andar a la nieve para soltar las manos. Y claro, fuimos mucho al desierto y fue hermoso el reencuentro con la arena. Estuve 7 u 8 años sin andar allá. Este año decidí volver y andábamos en promedio 250 kilómetros diarios. Fue hermoso. Ya estoy embalado, es lo que quiero seguir haciendo.

Zumarán, de negro, junto a Cristóbal Guldman.

-Considerando que lo pasó tan mal, ¿cómo se gestó el retorno al Dakar?
-Con Cristóbal nos gusta andar en moto y en una salida hablamos de lo vivido cada uno en el Dakar y sobre la misma empezamos a conversar de lo diferente que debe ser ahora en Arabia y al poco tiempo ya estábamos trazando el plan para ir (risas). Gracias a estos entrenamientos he llegado a lugares que no conocía, pese a que creía que conocía todo en mi región. Con todo lo que he vivido en estos entrenamientos ya me siento pagado.

-A propósito, ¿con qué objetivo viajas?
-Es mi Dakar. Quiero terminarlo y hacerlo lo menos destruido posible, no quedar tan adolorido (risas). A mí no me define nada y es raro decir que, pese a que uno va a sufrir, lo disfruta. Voy a disfrutar sufriendo.

VOLVIÓ PARA QUEDARSE

“Estar dentro del Dakar, de su campamento, es algo maravilloso. Es un lugar con mucha energía, por algo es uno de los mejores eventos del Motorsport Mundial. Convives con los mejores pilotos del mundo y me sorprendo. Miras a la derecha y hay campeones del mundo, giras a la izquierda y hay ganadores de versiones anteriores, lo veo como fanático más que como piloto. Todo el proceso para ir al Dakar ha sido maravilloso por lo que me doy por pagado. Claro, la idea es terminarlo, pero si no se diera, ya estoy orgulloso por lo logrado”, relató César con respecto a su vuelta a la competencia motor más difícil del mundo.

-Entre esos mejores pilotos del planeta, vestido de rojo, estará un coterráneo suyo: Ignacio Cornejo, ¿qué sientes?
-Nachiiiiito (alarga la letra “i” con clara entonación de afecto). Nos conocemos hace mil años, es muy cercano, muy centrado. Cuesta definirlo, encontrar la palabra exacta para describir lo buena persona que es. El otro día pasé a su taller porque tenía unas dudas de configuración de mi moto y me dio varios tips. Mientras lo escuchaba hablar, pero más cuando salí de la tienda, yo me reía sólo porque me orientó uno de los mejores del mundo, uno que estuvo a punto de ganar el Dakar pasado. Nachito es un tipo impresionante, es de verdad.

Para su regreso al Dakar, fue el mismo Zumarán quien adelantó su itinerario de ida. “Nos vamos mañana (hoy) miércoles, estaremos 3 días en Madrid para luego viajar a Barcelona que es de donde sale el vuelo asignado por la organización del Dakar.

-Pasarás las fiestas de fin de año fuera de casa…
-Lo del año nuevo no me pesa tanto como la Navidad, por no estar con mi hija. El 31 en la noche de seguro estaremos viendo temas deportivos, cosas de la moto. Nunca me he ausentado tanto de mi hija, veremos cómo funciona todo.

En todo momento, Zumarán se mostró agradecido de su familia.

-Normalmente, terminado el Dakar todos quieren volver a casa y olvidarse de la moto o el auto, pero al día siguiente, ya lo extrañan. Además de ir a este Dakar, ¿le gustaría volver acudir nuevamente?
-Es verdad lo que dices. Eso pasa y es muy raro. Al poco de terminar uno ya quiere volver y debe ser por la descarga de adrenalina que se vive, es una montaña rusa de emociones. Lo que me preguntas ha sido una duda constante y la respuesta me genera sentimientos encontrados y la respuesta es sí, dejo la ventana abierta para un posible retorno. No necesariamente en moto, puede ser en UTV o auto. O en moto. No me cierro a volver. Tampoco me cierro a acudir a otro evento como el Abu Dhabi Rally o el de Marruecos. Claro que debo aclarar que no vivo de esto, hay que trabajar, disfrutar a la familia y tanto para el Dakar, como en su preparación, he dejado muchas cosas de lado, por lo que aprovecho de agradecer a mi familia por el apoyo ya que, sin ellos, soy nada. Y a mi equipo, por todo lo que han hecho.

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