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Opinión
Por: Claudio Antivil, director de Mundo Rally.

Hoy martes 7 de abril, al mediodía, el Gobierno de Chile comunicó su respuesta a la ASO, empresa productora del Dakar. Y su respuesta fue negativa, por lo que ya es casi un hecho que el Dakar 2017 largará en Mar del Plata, recorrerá hacia el norte de Argentina y pasará por Bolivia para terminar en las dunas peruanas.

Una suma de consideraciones fueron las que tomó el Gobierno, pero lo que más cobró fuerza para declinar la participación por suelo chileno de la cita del deporte motor más difícil del mundo fue la tragedia que azotó al norte de nuestro país. A esto debe sumarse el informe que habría entregado Bienes Nacionales y la postura de asesores presidenciales que han sido reconocidos “antidakarianos”.

Pese a todo, no deja de llamar la atención que para el Dakar no haya recursos, pero que sí se pueda destinar 18 millones de dólares, o sea, unos 10.800.000.000 de pesos (calculando el dólar a $600) al fútbol en sólo dos torneos, los que se desglosan en U$14,2 millones a terminar estadios y 3,8 millones de la moneda americana (sólo $2.280.000.000 en moneda nacional) que irán directo a la FIFA para subvencionar el precio de las entradas del Mundial sub17.

Con respecto a lo de Bienes Nacionales, no deja de llamar la atención que sólo para el Dakar se preocupen siendo que todo el año, y por más de 20 años, se han empleado las mismas rutas tanto para entrenamientos como para otras competencias. Pero claro, la tribuna del Dakar es más grande que el hacer bien el trabajo.

La tragedia, una excusa
También es curioso que se opte por no albergar a una competencia que debe, en promedio, durante una semana alimentar, alojar y trasladar a una nutrida caravana de pilotos, mecánicos, jueces, productores y una serie de otros funcionarios, además del público que llega desde otros países a ver la competencia. Personas que como le gusta decir a los economistas, vienen a inyectar dinero. Claro, se ha demostrado en el último tiempo que entregar bonos deja mejor rédito político y más, en un año de elecciones.

Es cierto, la zona norte fue azotada por una tremenda tragedia, pero un evento como el Dakar podría haber contribuido con dinero y trabajo, además del aporte monetario que siempre hace (hacía) a través de la fundación Levantemos Chile.

Pena. Mucha pena que el (des)criterio de unos pocos sea el que se impone. Además de lo mencionado, también se verán perjudicados una serie de deportistas que recibían directamente aporte estatal y que, de paso, daban trabajo a los integrantes de sus respectivos equipos. También están los pilotos que, al no pasar por Chile el Dakar, verán como empresas dejan de auspiciarlos.

El Dakar es mucho más que una carrera. Es una fiesta del deporte, es la competencia motor más difícil del mundo y pasaba por Chile. Mañana, cuando a las 11:00 horas la ministra de Deportes de Chile haga pública su respuesta a la ASO, será el momento de analizar más en frío una decisión que por ahora, como Mundo Rally, no le vemos ningún aspecto positivo.

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