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En el Gran Premio de Curicó se coronó al primer campeón nacional de la temporada 2019. En la R2 Lite, Carlos Prieto se alzó como el mejor a falta de tres fechas para el cierre del año y aquí analizamos algunos de los motivos que lo coronaron como número 1.

Por: Claudio Antivil, director MundoRally.

En 2019, Carlos Prieto prolongó el buen trabajo que comenzó en la temporada anterior. Desde el minuto cero tomó acertadas decisiones y paso a paso fue cimentando una obra que en el Gran Premio de Curicó lo llevó a su primer título en el RallyMobil.

El primer paso importante de Prieto fue formar su propia estructura. Considerando que su día a día está en Puerto Montt, allá capacitó a sus mecánicos y trabajó en la infraestructura que albergaría el trabajo mecánico durante el año. Esto fue clave para llevar un ordenado stock de repuestos y realizar las mantenciones entre carreras, lo que le permitió tener su máquina siempre lista a tiempo.

Acto seguido, fue la elección de su auto otro factor clave. El piloto puertomontino llegó a la conclusión de que si quería estar luchando cosas importantes debía hacerlo en un vehículo confiable y de punta. Si bien su Ford Fiesta R2 le permitió hacer un buen aterrizaje en la R2 Lite en 2018, el objetivo ahora era otro y por lo mismo tras analizar algunos disponibles en Chile se convenció de que lo suyo debía partir con un cero kilómetros y es así como trajo un Peugeot 208 R2 para correr el Nacional de Rally.

Tras realizar entrenamientos con algunos destacados navegantes, se decidió por Mario del Riego quien le aportó la seguridad que buscaba. Fecha a fecha fueron solidificando la relación lo que fue clave en la obtención del título.

Autocrítico. Si hay una cualidad que distingue a Prieto es que piensa que siempre puede hacer mejor su trabajo, por lo cual antes de empezar el año de carreras volvió a capacitarse esta vez bajo la atenta mirada del reconocido coach y piloto argentino ‘Nico’ Carlomagno. Pero el mérito de Prieto no culmina ahí, pues ahora, ya con la corona conquistada, sigue buscando crecer para lo que viajará a Europa a tomar más cursos de pilotaje.

Una virtud de Prieto que le reforzó Del Riego es que debían centrarse en lo suyo y no mirar hacia el lado. Carlos sabía que para avanzar necesitaba estar atento a sus progresos y no fijándose en lo que hacían los demás. Acudió sagradamente a todas las fechas en las que aceleró cuando el tramo lo permitía y fue conservador para sumar puntos cuando la lógica indicó no arriesgar. Y un punto clave es que siempre terminó las carreras.

La primera gran confirmación de que lo suyo venía en serio y por buen camino fue en la fecha mundialista de Concepción: en el WRC de Chile exhibió las mismas cualidades que fue confirmando fecha a fecha hasta ver el fruto en Curicó donde se coronó como el primer campeón de la temporada 2019.

Ni suerte ni coincidencia. Pasión, profesionalismo, trabajo serio y valoración de su recurso humano fue la receta de Carlos Prieto a la que Mario del Riego sazonó de gran forma.

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