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La XV versión del Baja Atacama de Copiapó dejó varias conclusiones tanto en lo positivo como en lo que ojalá no vuelva a repetirse.

Si se considera el prólogo, fueron cuatro días de competencia en Copiapó. Entre el viernes 12 y el lunes 15 de octubre se desarrolló una de las fechas de más tradición dentro del campeonato Baja Atacama Series, la que en lo deportivo alzó como a los mejores a Giovanni Enrico en quads, Thomas Neumann – Alvaro Rojas en T1 (camioneta) y a Rodrigo ‘Mamoro’ Moreno – Jorge Araya en UTV.

Pero más allá de los tiempos, hay un par de hecho que te invitamos a repasar.

NOTABLE

Para aplaudirlo de pie. La confianza que le dio Jorge Neumann a Benjamín Cortés, de 15 años, merece ser ampliamente destacada. El piloto puertomontino pudo optar por cualquier navegante, no obstante, eligió a un joven de la zona que no defraudó.

Benjamín Cortés, con la bataclava, junto a su padre, el mítico ‘Maguila’ Cortés.

Dando el ejemplo. Tal como lo hizo Jorge Neumann, Jaime Prohens también le dio la oportunidad a un debutante para que le navegue. Ante la imposibilidad de contar con su hermano Felipe, optó por Pablo Pizarro quien siempre guió a Jaime entre los mejores tiempos netos (sin penalizaciones).

Jaime Prohens – Pablo Pizarro.

Desarrollo. El avance de Ignacio Casale en su UTV es para elogiarlo. Semanas atrás pocos creían que lograría llegar con un vehículo competitivo al Dakar, sin embargo, en la Baja Atacama demostró que va por buen camino, de hecho, ganó dos de las 5 etapas de la carrera.

Ignacio Casale – Gabriel Balut.

Visita de lujo. El piloto boliviano Juan Carlos Salvatierra vino a entrenar con miras al Dakar 2019 y de paso, ayudó a elevar el nivel de la competencia en Quads, la disciplina a la que se cambió ‘Chavo’ pese a que su ideal era correr en UTV.

Juan Carlos Salvatierra.

Dakariano. El paso que se decidió a dar Italo Pedemonte de ir al Dakar no pudo venir en mejor momento.

Italo Pedemonte.

Para ilusionarse. El gran nivel de Giovanni Enrico y en eso que no corrió en su moto nueva, pues la está reservando para el Dakar. Su navegación estuvo impecable y en velocidad final anduvo fino.

Givanni Enrico.

 

LO BUENO

Grande ‘Toño’. Semanas atrás estuvo en el Desafío Inca y ahora se la jugó por estar en la XV Baja Atacama, sin embargo, Antonio Hasbún no pudo lucir su talento ya que el motor del buggy le dijo ‘no más’. Lo bueno es que fue con tiempo prudente de antelación para repararlo antes del Dakar.

Antonio Hasbún.

Sin miedo. Que Stanley Sherrington haya decidido retornar de inmediato, a la primera carrera tras su accidente. Y lo hizo quedándose con el tercer lugar de la general en quads.

Stanley Sherrington.

Imparable. Rodrigo ‘Mamoro’ Moreno y su navegante Jorge Araya demostraron estar un peldaño por sobre sus rivales. En su Can Am Maverick X3 se quedaron con 3 de las 5 etapas en disputa lo que los alzó como los mejores de la XV Baja Atacama.

Rodrigo Moreno – Jorge Araya.

Se sacó los balazos. Después del grave accidente que vivió durante el Atacama Rally, Gerardo Rosselot, trajo una jaula nueva para su UTV y el vehículo fue armado en tiempo récord por su equipo. Finalmente, fue tercero y demostró que sus cualidades siguen intactas.

Gerardo Rosselot.

Reinvención. Pese a no ser parte del campeonato nacional este año, la competencia logró atraer a una veintena de pilotos. Y uno de los puntos que llamó gratamente la atención fueron los últimos kilómetros en Puesto 1, donde los espectadores veían dos veces el paso de los deportistas. Si esta misma medida se hubiese adoptado para el prólogo habría sido genial.

Bienvenidos. La llegada de nuevos binomios en UTV: Miguel Segura – Carlos Peralta e Igal Kohn – Lihor Gurvich derrocharon calidad humana y demostraron que pronto serán protagonistas de la parte alta de la clasificación.

Igal Kohn – Lihor Gurvich

Mataron la mufa. Después de varios intentos, por fin el binomio Rodrigo Vives – José Manuel González logró culminar la Baja Atacama de Copiapó. No les fue fácil, volcamiento incluido, pero lo lograron.

Rodrigo Vives – José Manuel González

Retornos. Curiosamente dos duplas de padres – hijos volvieron a la actividad. Jorge y Thomas Neumann y los homónimos Francisco Pinto llegaron tras casi un año de alejamiento y su regreso le hizo muy bien a la carrera y al Cross Country en general.

Francisco Pinto – Alvaro Lezaeta.

Fair Play. El piloto Luis Díaz se dedicó a ayudar a cuanto participante pudo. Recogió piezas en medio del desierto para armar los vehículos en el vivac, asistió a cuanto piloto en la ruta ya sea con mano de obra como con implementos, combustible incluido. Y todo, en el marco de su debut en el certamen.

Luis Díaz.

LO MALO

Solitarios. La convocatoria de motos fue paupérrima. Sólo dos pilotos acudieron y ninguno de los dos corrió en su totalidad el trazado de carrera. Importante y valorable el esfuerzo de Mauricio y Matías Moya por estar, de hecho, plausible el que Mauricio haya continuado después del accidente de Matías. Es el resto de los pilotos quedó al debe.

Mauricio Moya.

Delicado. En dos etapas hubo errores en los roadbooks. Puntualmente, hubo 2 CAP que inducían a error por lo que la organización decidió neutralizar un tramo entre 2 waypoints con lo que subsanó el problema.

LO FEO

Peligrosa. La maniobra de Jaime Prohens en la etapa inaugural pudo terminar de la peor forma, lo que afortunadamente no sucedió. Su reintegro al track de competencia de manera intempestiva pudo costar un accidente y así lo entendieron los comisarios que le aplicaron una penalización de 5 minutos. Pese a que desde el UTV de Gerardo Rosselot le pusieron la alerta, el ingreso al track implicó la salida del mismo de Rosselot e incluso, lo llevó a alejarse para evitar un choque con la pérdida de tiempo respectiva y eso, en etapas que se decidieron por segundos no deja de ser menor.