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Francisco Massú culminó en segundo lugar de la categoría Motos 2 de la South American Rally Race, en tanto, los otros dos vehículos chilenos que culminaron la dura competencia desarrollada íntegramente en Argentina lo hicieron en el TOP10.

Fue un desafío tanto para la producción como para los deportistas que aceptaron el desafío de dar vida a una competencia de Rally Cross Country de mediano aliento (una semana, del 6 al 14 de febrero), definida en palabras simples, que buscó llenar en parte el vacío dejado con la partida del Dakar. La primera versión de la South American Rally Race (SARR) transitó por las provincias argentinas de San Juan, La Rioja y Catamarca

En lo organizativo, nadie podía prever la intensidad de la lluvia caída en zonas en que en esta temporada prevalece el sol y el calor. El mal tiempo imperante en el 80% de la South American Rally Race desnudó algunas falencias pero en lo medular, puso a prueba la capacidad del equipo liderado por Juan Pablo Sisterna quienes demostraron sapiencia para sacarlo adelante de gran forma.

Massú (33) recibiendo su trofeo que lo acredita con el 2do lugar de la categoría Motos 2.

En lo netamente deportivo, para los chilenos fue una competencia de dulce y agraz. Uno que sonreía al final de la primera versión del SARR fue Francisco Massú. El piloto de la categoría Motos 2 además de quedarse con el segundo lugar de la clasificación, festejó el hecho de ser el único piloto que en el CANAV (prueba madre que alberga al SARR) ha terminado entre los mejores tanto en T1 (autos – camionetas) donde compitió sin navegante; Quads y ahora en motos. Como si fuera poco, fue aplaudido por sus pares merced a su alto espíritu de Juego Limpio al auxiliar a cuanto piloto pudo durante la carrera.

Aprendió a nadar…

En los últimos dos días de competencia, Giorgio Carboni (Motos 1) la pasó mal con el agua. Muy mal. Ambos días quedó sumergido con su moto al atravesar ríos y lo pagó caro cediendo tiempo valioso mientras luchaba un escalón en el TOP10. “Una de las tantas cosas que aprendí en esta carrera es a dimensionar la profundidad del agua por lo que no me volverá a suceder. De eso se trata, de ir adquiriendo experiencia en terrenos que uno no domina”, comentó Giorgio.

Aquí, en el agua, Carboni sufrió.

Antes de salir de Chile, el piloto que viste los colores de Dulcono Roma – Michelin – BigMoto – Clínica MEDS declaró que lo suyo era ir en busca de retomar la confianza en carreras más extensas, considerando que en las últimas dos versiones del Atacama Rally había abandonado. Por ello, mirando su octavo lugar en la general hizo un positivo balance.

Carboni y la celebración junto a su equipo en Argentina.

“Estoy contento porque cumplimos con los objetivos con que llegamos, lo que no implica que no haya quedado con ganas de terminar más arriba. Fue una tremenda experiencia, nunca había corrido 7 días seguidos y hay que ayudar a tirar para arriba esta carrera, independiente de los contratiempos que tuvo porque es la más grande en cuanto a extensión que tenemos al alcance, junto al Atacama Rally en Chile”, expresó Carboni quien ya está analizando cambiar su moto por una más competitiva.

Casi – casi

Largaron la penúltima etapa peleando un lugar en el podio de la categoría T3.1, es decir, UTV con turbo. El camino de Belén a Santa María comenzaba de buena forma pero al poco andar, el tren delantero puso en jaque a Marcelo Rojas y a su hijo – navegante, Matías.

El binomio del equipo Keep Cool estuvo adportas de subirse al podio, pero una falla mecánica los privó de la celebración.

La rotura de la rótula delantera derecha los sacó de la lucha por estar entre los tres mejores, pero no sólo eso, también amenazó con dejarlos fuera de competencia. Tras horas de reparaciones en plena ruta lograron poner en marcha su máquina y culminaron el día.

Padre e hijo fundidos en un emocionado y merecido abrazo: Marcelo Rojas (piloto, a la derecha) y Matías Rojas (navegante).

En la última etapa, por su corta extensión, era difícil remontar el décimo lugar al que descendieron pero las ganas de estar corriendo fuera de Chile los motivaron a dar un último esfuerzo al todo o nada. “Nos fue bien, terminamos sextos el día con lo que logramos superar a algunos pilotos que teníamos delante en la tabla así que subimos del 10° al 8° lugar en la general. Estamos bien contentos por el resultado porque fue nuestra primera carrera larga y pudimos terminar pese a los problemas del penúltimo día y lo principal es que no abandonamos. Quedamos con ganas de podio ya que hasta antes de ese inconveniente, estábamos peleando el tercer lugar”, relató el joven navegante Matías Rojas.

No celebraron, pero…

Difícilmente, Jaime Prohens olvidará la etapa maratón. El piloto, que en la serie UTV fue navegado por el experimentado Álvaro León, había hecho todo en la previa. Se preparó a conciencia y envió su vehículo desde Copiapó a Santiago para una revisión – mantención a fondo. Con esa tranquilidad viajó al SARR.

Los primeros días de la carrera se los tomó con calma, manteniéndose entre los mejores 7, pensando en atacar después del día de descanso. Cuando estaba en la primera jornada de la etapa maratón, sintió problemas mecánicos en su andar y pensó que una antigua falla había regresado. Pero no. Esta vez fue el turbo el que le presentó problemas y estando ya en el vivac deFiambalá debió abandonar sin poder iniciar la segunda parte del maratón.

Un día después, la decepción llegó por partida doble. Tras ganar la jornada de martes, que fue el primer día de la etapa maratón, Fernando León – Bastián Tapia salieron con todo para mantener el segundo lugar en la clasificación general e, idealmente, ascender a la primera casilla de la categoría T1 (Autos – camionetas).

Ni lo uno ni lo otro. Problemas eléctricos los hicieron sufrir en todo el camino de Fiambalá a Belén y llegando al campamento, tras largas horas de labores mecánicas, debieron abandonar.

Misma suerte corrió para una dupla que tuvo su primera carrera junta: Antonio Hasbún – Cristóbal Guldman. Tras anotarse con un par de especiales y estar en lo alto de la clasificación cuando su buggy les permitió estar en competencia, la rotura de un eje trasero los dejó sin poder avanzar en medio del desierto.

Ya asumidos de su abandono, la calidez argentina nuevamente hizo lo suyo: Lino Sisterna, padre del organizador de la carrera, les facilitó un eje que pudieron adaptar para largar al día siguiente, sin embargo, en la jornada final el agua les jugó en contra ya que mojó parte de la electrónica causando una falla imposible de reparar en la ruta.

“Fue un mal rally para nosotros por los problemas mecánicos, pero todo un acierto el haber venido con Cristóbal Guldman como navegante. Cuando el auto anduvo siempre estuvimos peleando el primer lugar, logramos ganar dos pruebas especiales”, analizó Antonio Hasbún.

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